Cuento- Memorias del abuelo
Rascando en el pasado, en la memoria del viejo, surgió la iniciativa de vender los últimos dos cochinos del patio para obtener dinero e ir al pueblo que lo vio nacer. Los planes se armaron y desarmaron una y otra vez. El dinero cuyo uso se le daría el pagar el viaje, se vio obligado a darle otro, tras muchos imprevistos que siempre surgen por la maldita economía de este maldito país. Un mes después, el objetivo se cumplió. Y así fue cómo reunió a su único nieto que accedió a llevarlo en el interior del monte de un camino pedregoso. El auto se movía de lado a lado mientras conducía entre rocas y polvo, rodeado de mucha y mucha maleza. El tiempo ahí estaba congelado. Mientras que en la gran urbe de la que venían (aunque él únicamente gozaba de su periferia) el paisaje tiraba más a árboles de concreto grisáceos cuyo viento nunca movía sus copas. Petrificada innaturaleza. Dos, tres, cuatro paradas después, llegaron, luego de un largo camino nunca jamás explorado por ningún e inexis...